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  • Gabriela Dieppa

Julieta (Spanish and English Version)

Updated: Jul 13

En una colmena cada abeja tiene su propósito, están las obreras, encargadas de volar miles de kilómetros, buscar el néctar y llevarlo de vuelta para producir miel. Están los zánganos que solo se ocupan de complacer a la reina y de procurar que tenga muchos hijos. Y está la reina, que solo se encarga de dormir y de dar a luz. Un día nació una abeja muy inusual, había nacido prácticamente sin alas, tenía tan solo unos pequeños vestigios que no servían ni para elevarse un milímetro. Por ese motivo no supieron qué nombre otorgarle, no podía ser obrera, pues para esto tendría que volar y traer el néctar. Tampoco podía ser zángano, pues no era una abeja macho. Y mucho menos reina, ¿cómo podía ser una reina una abeja sin alas? Por este motivo decidieron llamarla Julieta, porque era un nombre bonito, y nada más, sin propósito alguno que cumplir.


Julieta se pasaba todo el día en un rincón de la colmena intentando volar con aquellas mínimas aletas, pero por más esfuerzo que hiciera por elevarse terminaba sintiéndose cada vez más hundida. Sus compañeros de colmena comentaban con desprecio Ya casi llega el invierno, si no reunimos suficiente comida moriremos de hambre y Julieta se la pasa todo el día corriendo y saltando —Que desperdicio. —Debería sentirse avergonzada. —Debería buscar otra colmena.

Cansada de sentirse un estorbo, Julieta salió de la colmena y con mucho esfuerzo bajó por las ramas y raíces del árbol donde colgaba. La brisa le congelaba desde las antenas hasta las patas. Por primera vez se encontró en un silencio que jamás puede encontrarse en un azaroso panal. Cerró los ojos por un momento quizá debería quedarme aquí, al menos es tranquilo, además nadie sabrá que me fui y a nadie le importará una pequeña abeja congelada entre las hojas.


Julieta sintió como sus patitas se sentían cada vez más pesadas, luego todo su cuerpo poco a poco, y sintió una extraña mezcla entre desilusión y paz que le nublaba el entendimiento. Se había rendido por completo.


De improviso una hoja azotó su cara. Ni siquiera puedo echarme a morir en paz. Pero al dar un segundo vistazo a la diminuta hoja se preguntó ¿qué tal se me vería esa hoja como un ala?… Pff qué tontería, qué iban a pensar sus hermanas abejas, que se le había zafado un tornillo como mínimo, ya podía escucharlas, le dirían que debería conformarse y simplemente dejar de huir de su destino. Julieta sintió como se le nublaba la vista, no sabía si era por el frío o por las lágrimas que se acumulaban en sus ojos. Con mucha dificultad empezó a mover sus patitas entumecidas y comenzó a sentir el calor a medida que escalaba el árbol para volver a la colmena. Ya dentro volvió a sentir el bullicio, y al ir cruzando se iba tropezando con todos, recibía insulto tras insulto y apodo tras apodo, de los cuales el más amable era sin duda "inútil". Sus piernas seguían torpes por el frío. Así que decidió que lo mejor era irse a dormir. En su sueño Julieta se veía volando entre nubes de polen, entre copas de árboles y flores enormes bañadas de rica miel, agitaba sus magestuosas alas y al mirarlas sus ojos resplandecieron como nunca antes. Triste fue su despertar cuando volteó esperando encontrarse alada y lo que encontró fue solo un sueño roto. Debía tomar una decisión, o volvía bajo el árbol a morir entre el frío y las hojas secas, o tomaba esas hojas y con ellas se fabricaba un par de alas, no importaba si no servían más que para darle la ilusión de poder volar algún día, cualquier cosa era mejor que simplemente echarse a morir. Julieta bajó nuevamente del árbol, esta vez con un aire de decisión y entusiasmo, tomó un par de hojas y las amarró de sus alas de nacimiento, henchida de felicidad lució sus alas artificiales ante el espejo de un arroyo congelado.


Corrió por todas partes con sus alas nuevas, lo más rápido que pudo y dio pequeños saltos que la hacían sentir como si en verdad volara. Cuando entonces pensó en algo alocado, algo tan inmensamente descabellado que sus compañeras probablemente la habrían insultado, le dirían que era una estupidez.


Pero no había nadie mirando, el árbol de la colmena le daba la espalda, solo el arroyo congelado le ofrecía su reflejo y esta vez la brisa, en vez de adormecerla, parecía impulsarla a seguir esas ideas que volaban por su cabeza. Decidió correr, con la diferencia de que esta vez movería sus alas lo más rápido posible. Todas esas horas practicando volar en la colmena sin obtener ningún resultado podrían servir para algo después de todo.


Y así lo hizo, Julieta aleteó y aleteó, hasta que como un avión despegó del suelo, y esta vez sus ojos se nublaron de lágrimas, pero en vez de lágrimas amargas, eran lágrimas que tenían un gusto a miel y a sueños cumplidos.


Julieta recorrió todas las flores que se encontraban a kilómetros a la redonda, se revolcó en el polen y pudo saborear por primera vez el deleitable néctar de la flor. Luego de haber recorrido todas las flores, regresó a la colmena, con la mayor recolección de néctar de todos los tiempos. Al verla llegar se hizo un silencio, así como aquel que Julieta escuchara por primera vez bajo el árbol. Había salvado a todos sin darse cuenta, al llevar todo el néctar que faltaba justo antes de comenzar el invierno. En seguida sus compañeras abejas le reverenciaron con ojos caídos y avergonzados.


Luego del invierno llegó la primavera y la colmena fue diez veces más productiva gracias a Julieta, quien vivió el resto de sus días en el sueño que tuvo la valentía de hacer realidad.





Juliet


In a hive each bee has its purpose, there are the workers, in charge of flying thousands of kilometers, searching for nectar and taking it back to produce honey. There are the drones that are only concerned with pleasing the queen and ensuring that she has many children. And there is the queen, who is only in charge of sleeping and giving birth.


One day a very unusual bee was born, it had been born practically without wings, it had only a few small vestiges that were not even able to rise a millimeter. For this reason they did not know what name to give her, she could not be a worker, because for this she would have to fly and bring the nectar. Nor could it be a drone, as she was not a male bee. Much less a queen, how could a queen be a bee without wings? For this reason they decided to call her Juliet, because it was a beautiful name, and nothing more, with no purpose to fulfill.


Julieta spent all day in a corner of the hive trying to fly with those tiny fins, but no matter how hard she tried to rise, she ended up feeling more and more sunken. Her companions at the hive commented with contempt —Winter is almost here, if we don't gather enough food we will starve and Juliet spends all day running and jumping.— What a waste. She should be ashamed. —She should be looking for another hive.


Tired of feeling like a hindrance, Juliet left the hive and with a lot of effort went down the branches and roots of the tree where it hung. The breeze chilled her from her antennae to her legs. For the first time she found herself in a silence that can never be found in a hazardous honeycomb. She closed her eyes for a moment —Maybe I should stay here, at least it's quiet, plus no one will know I left, and no one will care about a little bee frozen in the leaves.


Julieta felt her legs heavier and heavier, then her whole body, she felt a strange mixture between disappointment and peace that clouded her understanding. She had completely given up.


Suddenly a leaf lashed his face. —I cannot even have a moment of peace!. But when she took a second look at the tiny leaf, he asked herself: "How would that leaf look like to me as a wing? ... Pff what a nonsense, what are my sister bees going to think, that I had lost a screw at least. I can hear them already, they would tell me that there was no point in denying what she was, that she should conform and simply stop running away from her destiny. Julieta felt her vision blur, she didn't know if it was because of the cold or because of the tears in her eyes. With great difficulty she began to move his numb legs and began to feel the heat again as she climbed the tree to return to the hive.


Once inside, she felt the bustle again, and as she crossed she was running over everyone. Her legs were still clumsy from the cold. Receiving insult after insult and nickname after nickname, of which the kindest was undoubtedly "useless". She decided that the best thing to do was to going to take a nap.



In her dream Juliet saw herself flying between clouds of pollen, between treetops and huge flowers bathed in rich honey, flapping her majestic wings and looking at them her eyes shone like never before. Sad was her awakening when she turned around expecting to be winged and what she found was just a broken dream.


She had to make a decision, going back under the tree to die between the cold and the dry leaves, or take those leaves and build a pair of wings, it didn't matter to her if they served no purpose other than to give her the illusion of being able to fly someday. Anything was better than just stay there, numb.


Julieta came down from the tree again, this time with an air of determination and enthusiasm, took a couple of leaves and tied them by her birth wings, filled with happiness she wore her artificial wings before the mirror of a frozen stream.


She ran everywhere with her new wings, as fast as she could and made little jumps that made her feel like she really was flying. When then she thought of something crazy, something so immensely far-fetched that her companions would probably have insulted her, they would say it was stupid.


But there was no one watching, the hive tree had turned its back on her, only the frozen stream offered its reflection and this time the breeze, instead of numbing her, seemed to encourage her to follow those ideas that flew through her head. She decided to run, with the difference that this time she would move her wings as fast as possible. All those hours practicing flying in the hive without getting any results could be useful after all.


And so she did, Juliet fluttered and fluttered, until like an airplane took off from the ground, and this time her eyes clouded with tears, but instead of bitter tears, they were tears that had a taste of honey and dreams fulfilled.


Juliet toured all the flowers that were miles away, rolled in the pollen and was able to taste for the first time the delightful nectar of the flower. After going through all of them, she returned to the hive, with the largest collection of nectar of all time. When everyone saw her arrive, there was a silence, the same silence Juliet heard the first time under the tree. She, without noticing, had saved the entire hive by carrying all the lacking nectar just before winter began. They all immediately revered her with downcast and embarrassed eyes.


Winter past succesfully and spring came, Juliet was the favorite of everyone and the hive was ten times more productive thanks to her, who lived the rest of her days in the dream that she had the courage to make a reality.




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©2020 por Gaby Dieppa Ilustración Editorial. Creada con Wix.com